Anna Smith Spark
Traducción de Claudia Casanova
Editorial Oz
504 páginas
22.95 euros
En esta novela la autora apuesta decididamente por una fantasía oscura, marcada por las intrigas, las relaciones de poder y unos personajes alejados de cualquier concepción convencional del héroe. Es precisamente esa apuesta por la oscuridad la que, en mi caso, ha terminado condicionando mi experiencia como lectora.
La ambientación y la construcción del mundo resultan interesantes, y la novela consigue transmitir una atmósfera opresiva en la que la violencia, la ambición y la desconfianza están constantemente presentes. El juego de alianzas y enfrentamientos aporta tensión a la trama y demuestra una clara intención de alejarse de los esquemas más tradicionales del género.
Sin embargo, el principal inconveniente que he encontrado ha sido la dificultad para empatizar con los personajes. La mayoría se mueven en una zona moral muy oscura, y sus decisiones, motivaciones y comportamientos me han mantenido emocionalmente distante de ellos. Entiendo que esta complejidad moral forma parte de la identidad de la novela y que, para muchos lectores, puede constituir precisamente uno de sus mayores atractivos. En mi caso, sin embargo, ha funcionado en sentido contrario.
Para mí, una buena historia necesita que exista algún personaje capaz de despertar interés más allá de lo que le ocurre dentro de la trama: alguien cuya evolución me importe, cuyas decisiones me generen inquietud o con quien pueda establecer algún tipo de vínculo. En esta ocasión no he encontrado ese personaje y y esa falta de conexión ha hecho que la lectura me resultara más distante de lo que esperaba.
No significa esto que considere que la novela esté mal planteada. Al contrario, su tono oscuro, sus conflictos y su tratamiento de las relaciones de poder están claramente definidos y responden a una propuesta narrativa coherente e interesante. El problema, al menos para mí, reside en que esa propuesta no ha conseguido despertar la implicación emocional que busco cuando leo fantasía.
En definitiva, La corte de los cuchillos rotos es una novela que puede resultar atractiva para quienes disfrutan de una fantasía sombría, personajes moralmente ambiguos y tramas donde la crueldad y la ambición tienen un papel protagonista. Personalmente, me ha faltado una figura con la que conectar y una mayor dimensión emocional que compensara la oscuridad constante de la historia.
Una lectura que reconozco interesante desde el punto de vista de su propuesta y ambientación, pero que no ha conseguido conquistarme ni dejarme una conexión especial con sus personajes. Y pese a esta falta empática reconozco que el último tramo de la novela me ha tenido enganchada y estoy pensando en seguir leyendo la continuación.
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